Africa Ad Portas 1
Son las doce y media del día Domingo 04 de Octubre. El día está nublado, gris e inquieto producto de las incesantes ráfagas de viento que anuncian silvando la proximidad de las primeras lluvias de la temporada que se esperan para esta tarde. En los secos pastos de la planicie enfrente de mi habitación, puedo ver un grupo de impalas en estado de alerta, moviendo pendularmente sus colitas acercándose a beber a un diminuto espejo de agua ubicado a unos pocos metros de la terraza. Mas allá, un solitario Warthog, más conocido como Hakuna Matata, rastrojea frenéticamente la amarilla hierba, y una espigada jirafa que con mucho esfuerzo come las primeras hojas de unos arbustos que le no le alcanzan a llegar al estómago. No puedo dejar de sentirme sino un privilegiado frente a lo que estoy viviendo.
Todo esto sucede en Mala Mala, una enorme reserva privada de 13.000 hectáreas, situada a orillas del río Sand, en los límites del Parque Kruger, al nor-este de Sudáfrica, a donde hemos llegado ayer junto a María Gracia Subercaseaux ( en adelante La Mery) y Yura Labarca (nuestro eximio y paciente camarógrafo) , el equipo de Africa Ad Portas, programa que transmitirá Canal 13 Cable desde Marzo próximo. Volamos desde Santiago a Cape Town, vía Buenos Aires y Johannesburg en South African Airlines, el miércoles 23 de septiembre. Hoy es nuestro onceavo día de viaje, de un total de cuarenta. No nos hemos dado cuenta cómo se nos han pasado estos días. Cada uno ha sido diferente y repleto de actividades que la Mery y Yura han ido registrando meticulosamente con sus cámaras. Estábamos expectantes de cómo nos íbamos a llevar entre los tres sometidos a un itinerario tan exigente. Nos conocíamos mucho con ella y menos con Yura, pero no habíamos viajado ni trabajado nunca juntos. Por suerte hasta ahora todo ha sido perfecto. Pienso que se debe a que cada uno hace bien su pega y no nos competimos sino que nos ayudamos y complementamos. Varias veces nos hemos reído a carcajadas, otras me han aconsejado cómo hacerlo bien ante la cámara, nos hemos apoyado en momentos de nostalgia y hemos comido como chancho por nombrar algunas de las innumerables cosas que hemos vivido. Yo al menos, debo tener ya unos 3 kilos demás. También se han derramado algunas lágrimas y un cuasi desmayo que nos asustó ayer en el aeropuerto de Johannesburg ( en adelante Joburg) ayer cuando un corte general de luz nos sorprendió mientras descendíamos por una escalera mecánica, obligándonos a evacuarla saltando el carro porta equipajes, para luego bajar las maletas y correr cientos de metros escaleras arriba y llegar al check-in antes de que cerraran el vuelo a Mala Mala.
Llegamos a Capetown con un temporal de lluvias en ciernes. Alojamos en el sensacional Hotel Cape Grace ubicado en el Waterfront. Durante los siguientes días disfrutamos viendo enormes cúmulos blancos, sol radiante, cielo azul y la primavera en su apogeo con flores por todas partes. Que ciudad más maravillosa. Limpia, diversa, entretenida, fácil de abordar y con muchos barrios que van rodeando la montaña desde el distrito financiero pasando por las viñas de Contantia y los Jardines de Kirstenboch a las playas de Camps Bay y terminando en el famoso Victoria and Albert Waterfront, centro neurálgico de la actividad turística de la ciudad. Cuando llegamos estaba nublado y oscuro. Al día siguiente despejó y pudimos subir la espectacular Montaña de la Mesa y visitar Cabo de Buena Esperanza y Cape Point pasando por los encantadores pueblos de Simon´s Town, Kalk Bay, Hout Bay. En el viaje de 60 Kms. aprox. a las tierras de los vinos, al llegar a Franschoeck nos recibió un precioso arcoiris que agregó aún mas belleza a este pequeño pueblo montañoso fundado por inmigrantes franceses en 1.688. Nos alojamos en el mejor hotel que he estado nunca , Le Quartier Francés y que además se precia de tener el mejor restaurant de Africa y el medio Oriente elegido consecutivamente como tal en los últimos siete años. Quince días de anticipación se necesitan para reservar una mesa. Luego seguimos a Stellenbosch, una acogedora ciudad universitaria con calles, tiendas, cafés y casas mayoritariamente estilo holandés, repleta de buganvilias, jacarandá, ceibos, jazmines y flores de todos colores y por todas partes. Un espectáculo. Luego, viajamos bordeando la costa en dirección a Hermanus, un elegante balneario en plena Costa llamada Costa de las Ballenas. Resulta muy emocionante ver desde la terraza del precioso Hotel Birkenhead House, las ballenas que llegan a las bahías de esta costa a tener sus crías entre los meses de Mayo y Octubre.
Volvimos a Capetown para tomar un avión a George, en la Ruta Jardín. Conocimos Knysna y alojamos en Plettenberg Bay, en el pequeño y elegante Relais & Chateaux The Plettenberg. A unos kilómetros de ahí se encuentra el puente sobre el Rio Bloukrans desde el cual, en un arrojo de valentía que jamás imaginé que tendría, salté en Bungee desde 216 metros (ven en Youtube http://www.youtube.com/watch?v=-pcv3ZUjyEw ) La Ruta Jardín se llama así porque el entorno que la rodea es en si mismo un jardín. Más aún en primavera cuando al paisaje habitual se le suman infinitos tipos de flores silvestres de todos colores y formas. Hay en esta ruta interminables playas solitarias de arenas blancas y mar ventoso con grandes olas que constituyen el escenario perfecto para la práctica de deportes a vela y en especial el kite surf.
Desde George volamos a Sun City. Fuerte el cambio. En medio de un paisaje de secano muy parecido al sector de la cuesta de las Chilcas o Catapilco en Chile, y en un valle que forman un grupo de cerros de mediana altura se alza Sun City – o la Ciudad Perdida – a dos horas y media por auto al nor-este de Johannesburg. Un resort que a principios de los 90’s comenzó siendo uno de los únicos casinos del país, y que, luego que cambió la ley, y se multiplicaron éstos, no le quedó más alternativa que re-inventarse y pasar a ser, aparte de casino y centro de convenciones, un resort familiar con todas las atracciones imaginables. Todo es artificial, de grandes dimensiones y a veces rayano en la exageración. Uno de sus atractivos es un puente en el que a cada hora ocurre un terremoto bastante bien logrado, que evoca la leyenda de cómo se destruyó la que fuera la Ciudad Perdida y que después de varios siglos fue reconstruida en lo que es hoy. Cuatro hoteles - nosotros alojamos en el sobrecargado The Palace – centro de convenciones, canchas de golf, piscina con olas, tenis, establo de elefantes, pueblo artesanal, granja de cocodrilos, en fin, lo que se pueda uno imaginar. Todo recuerda a algún parque temático de Florida y llama la atención como el paisaje deliberadamente intervenido cambia de secano a tropical apenas cruzando el portal de entrada.
Desde la Ciudad Perdida nos fuimos a Pretoria – también llamada oficialmente Tshwane - la Capital Administrativa de Sudáfrica y sede del gobierno, los ministerios, servicios públicos y las embajadas. Está ubicada a 50 kilómetros de Joburg y unida por excelentes autopistas y pronto por un tren de alta velocidad. Dado el gran crecimiento de ambas ciudades, ya prácticamente se encuentran unidas. Casi todas sus calles y avenidas de la ciudad están arboladas con enormes Jacarandá, y como es Octubre están en plena floración lo que es un espectáculo sobrecogedor que uno no se cansa de mirar. Dicen las guías turísticas que cuando los Jacarandá de Pretoria están en plenitud, se puede apreciar su color azul intenso desde el espacio. Pretoria es pequeña, abordable, con mucha actividad comercial y demorosos tacos de tráfico en las horas peak. Sus fundadores fueron Boers, agricultores de origen holandés. Hoy los blancos conviven con la mayoría de la población que es negra y de origen Tswana y Pedi. Almorzamos en el emblemático Café Riche y filmamos una escenas muy divertidas en Church Square conversando con varios jóvenes curiosos por las cámaras e hinchas del Bafana Bafana, el nombre que le dan a la Selección de Futbol de Sudáfrica. Por supuesto que ninguno tenía idea qué significaba ni menos donde quedaba Chile. Solo los más futboleros lograban identificar nuestro país a través de un africanamente- pronunciado “Salas”. Hicimos algunas tomas frente a la ex Corte Suprema, el edificio más odiado en Sudáfrica por haber sido el centro de operaciones en tiempos del Apartheid, del que emanaban todas las leyes y acciones represivas en contra de los negros y donde también fue juzgado y condenado Nelson Mandela, quien tras ese juicio fue condenado a prisión en la cárcel de Robben Island en Cape Town. Visitamos al atardecer el Union Building, la sede del Gobierno y asiento del Presidente de la República, situado en la cima de una de las múltiples colinas que flanquean la ciudad. Me gustó mucho Pretoria.
Desde Pretoria nos fuimos por tierra a Joburg y luego en un pequeño avión de South African volamos hasta le pista de Mala Mala, desde donde me encuentro escribiendo. Tras haber comenzado a escribir comenzó a caer una suave lluvia que duró cerca de una hora, y que bastó para que emanara un exquisito olor a tierra mojada y a que los animales buscaran refugio bajo los árboles. Mas tarde despejó y alrededor de las 4pm fuimos de safari. Esta tarde vimos bufalos y elefantes. En la mañana, vimos al menos tres leopardos - cosa muy rara por estos lados – leones y rinocerontes. En dos safari ya habíamos visto los Cinco Grandes. Este es mi tercer viaje en safaris por lo que tengo ya algo de experiencia. Esta vez, mas que a sacar fotos, me dediqué a observar, a disfrutar y a compartir la emoción de la Mery y Yura que se iba desatando a medida que avanzaba el safari e iban apareciendo los animales. No recuerdo haberlo pasado mejor en jornadas similares. Hemos regresado cerca de las 19.45 ya caída la noche. Termino este artículo acompañado del canto de quien sabe cuantas ranas y animales nocturnos que rodean la cabaña en que estoy. Este camp no tiene cerco de protección, por que puede aparecer cualquier animal. De hecho, siento unos rugidos roncos como de un animal grande que no alcanzo a identificar. Debo terminar e irme al living donde me podré conectar con Wifi y enviar estas letras. Allá me esperan mis cada vez mas entrañables amigos Mery y Yura, seguramente ambos trabajando en seleccionar fotos y editar las cintas. Se nos viene una copa de sauvignon blanco muy helado, la conversa con el recuento de las emociones del día, y la rica cama que nos acogerá en nuestra última noche en Mala Mala. Mañana lunes 05 de Octubre en la mañana volaremos en una avioneta desde la pista de aterrizaje que está a cinco minutos de aquí, con destino a Nelspruit donde abordaremos un avión que nos llevará a Livingstone, Zambia, donde nos quedaremos otras dos noches y desde donde prometo escribir nuevamente en la medida que tenga tiempo e inspiración.
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3 comentarios:
Uge te pasaste para escribir bien si parece que uno se trasladara al lugar que estas describiendo, espero muchas mas aventuras .
Un beso y saludos a tus acompañantes,los cuales ya parecen amigos nuestros.
Myri
Holaaaaa.. te pasaste .. primero felicitarde por el salto.. se escucho hasta chile el grito vi el video, que te puedo decir, senti emosión y orgullo, los pelos parados todo el rato.
El reportaje esta increible es como estar viajando contigo, sigue escribiendo esta buenisimo, please mas imagenes y fotos, saludos al equipo. CM
Ugeeeeeeeeeeeeee, tan entretenido como siempre, siga gozando el mundo y nos vemos a la vuelta ,ánimo a sus compañeros de viaje !!!!
matías
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