Tras veintiseis días de viaje, sin duda ya comienzo a extrañar. Así interpreto que sitúe la imagen inicial de este comentario en uno de mis lugares favoritos en Santiago. Habitualmente desayuno en el Emporio La Rosa del Parque Forestal. Parte de mi rol en este programa es contribuir con el dato duro mientras la Mery saca fotos y se impresiona con lo que va descubriendo. Es así como una nublada mañana, días previos al viaje, leía unos impresos sobre Zambia que googlie la noche anterior. Estaba sentado frente a mi tasa de café con leche y devorando los cotidiandos con palta de siempre….(se me hace agua la boca cuando los recuerdo. Acá la palta es pura pinta y cero gusto) cuando apareció, como hace habitualmente también, mi amigo Felipe Bianchi, quién, al percatarse desde lejos del contenido de mi lectura, saluda diciéndome…” I presume”. Quedé colgado mirado con cara de “se volvió loco el comentarista deportivo”, pero capté al toque que me estaba complicitando algo ante lo cual yo debí, al menos, asentir. Rápidamente detectó mi ignorancia, se sentó y procedió a contarme. Mientras me entretengo fotografiando el sol africano al atardecer en la orilla de río Zambezi perteneciente a Zambia – la otra pertenece a Zimbabwe – recuerdo nítidamente aquel saludo.
Resumiré en breves palabras, porque se trata de una historia que da para largo y de un personaje fascinante que vale la pena conocer. Uno de los primeros europeos que se adentró en las profundidades de Africa del sur, por allá por 1850, fue un explorador, misionero y médico escocés llamado David Livingstone, quién, tras terminar sus estudios en Inglaterra se vino a Africa con el objeto de evangelizar y difundir el cristianismo, pero le impresionó profundamente el sufrimiento y el horror producto del comercio de esclavos. Decidido a terminar con este negocio, pensó en otras alternativas de comercio posibles de implementar dadas las condiciones y recursos disponibles. Una de las que evaluó fue enviar algodón a Europa, exportando a través de puertos del Atlántico, más precisamente desde Angola. Su innato espíritu explorador lo llevó a revisar esta alternativa en terreno. No le resultó por los accidentes geográficos que se le presentaban en el camino. No conforme, y habiendo descubierto ya el río Zambezi, navegable en vastas extensiones y que desemboca en las costas de Mozambique en el Océano Indico – tierras en esos tiempos conquistadas por los Portugueses - organizó otra expedición en busca del lo que algunos llamaban el Camino de los Dioses, el río que supuestamente le permitiría llegar al mar y llevar a cabo su objetivo. Navegando por el Zambezi, un día de pronto divisó a lo lejos unas impresionantes columnas de humo que se alzaban cientos de metros sobre el nivel del Río. Nunca sospechó que lo que veía eran nada menos que Nosi-oa-Tunya - nombre en Setswana cuya traducción literal es: “Humo que ruge allá” – y que se refiere a las Cataratas de Victoria, bautizadas por el Dr. Livingstone, en honor a su reina. La insalvable grieta de mil setecientos metros de ancho, y más de cien de profundidad, por la que se precipitan las aguas del Zambezi, se transformó en un nuevo obstáculo que nuevamente hizo imposible el éxito de esta empresa. El tenaz Doctor no se dio por vencido y se volvió a embarcar en otras exploraciones ahora en busca del origen del río Nilo. Habiendo conocido sus hazañas, el periodista neoyorkino Henry Morton Stanleyse embarcó en la misión de seguir los pasos al Dr. Livingtone. Fue así como en las cercanías de Lago Tanganika, en 1871, logra dar con alguien cuyos rasgos coincidían con los del escocés, a quién se dirigió flemáticamente como ” Dr. Livingstone?..I Presume!”
Tenía razón Bianchi, pues la historia de Mr. Livingstone , y en especial la frase ésta, es mundialmente famosa, y por estos lados es considerado héroe nacional. Además, publicó libros en los que narra cómo fue encontrarse con las cataratas en medio de su camino al Océano Indico. Imposible no recordar a nuestro querido y tenaz Sapito venerado y respetado comentarista deportivo, que, pienso no sería raro tuviese algún parentesco con el doctor escocés y que nos lo contara de sorpresa en plena transmisión del próximo Mundial 2010.
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