Hace pocas semanas volví a la Isla de Pascua, cuyo valor histórico y arqueológico todo el mundo conoce de sobra. Su sola ubicación, al medio del Océano Pacífico, a 5 horas de vuelo de distancia del aeropuerto mas cercano la constituyen en un lugar único y particular en el mundo. No es en vano que franceses, japoneses y hasta rusos tengan como meta máxima visitar alguna vez este pedazo de tierra reconocido en los cinco continentes por esas misteriosas y enormes figuras de piedra llamadas Moai.
Pero es lamentable constatar el fuerte racismo que se comienza a respirar en el avión mismo con la presencia de los Yorgos (supongo que así se escribe) - especímenes locales masculinos de raza y actividad indefinida, look ochentero pulento del tipo rambo poblacional, cuyo mayor acierto es provocar el delirio erótico de las blancas féminas de preferencia venidas del otro hemisferio - y cuya actitud permanentemente desafiante logra que los Chilenos o “conti” nos sintamos un ser despreciado en ese lugar. Esta actitud racista odiosa, desgraciadamente está presente en todo momento y en todo lugar. Se percibe en el contacto con la gente, en las conversaciones cotidianas, en la respuesta a una consulta, en las miradas, en el tono de voz y el cambio de idioma justo al acusar nuestra presencia. Concretamente se expresa en lo que yo llamaría el mismísimo Ombligo del Racismo: El restorán La Taverne du Pecheur, un localucho de madera en la caleta, de techo bajo, saturado de mesas y regentado por un desagradable peliento y ordinario francés igual a Obelix, avecindado en la isla producto de su matrimonio con una Rapanui. El nivel de agresividad de este especimen es de alto impacto. Ojala lo fuera la calidad gastronómica de sus pretenciosos platos fusión que son francamente incomibles y carísimos. No dejó de llamarme la atención cuando comenté de él con residentes locales, el hecho de que es también odiado por sus pares, y que mas de alguna vez han tratado de ponerlo en un bote en dirección desconocida al Pacífico profundo. También me llamó la atención googlearlo y constatar que sitios como tripadvisor lo ranquean bien en cuanto a su calidad. Claro, son turistas no chilenos que envían esos reportes y que alucinan con este despreciable guatón. Cuando salí de este lugar tras un almuerzo que quisiera olvidar, prometí no volver nunca más, y además funarlo difundiendo como fuera su mala onda y previniendo a futuros visitantes de caer en sus asquerosas redes. Lo mas increíble del cuento, es que fuí derivado a este lugar desde otro restaurant que estaba cerrado, previa llamada telefónica de su propietario, Rapanui, quien le comunicó - en un alambicado francés - que nos atendiera porque éramos "Chilenos bien" !!....que tal? Dejo contancia que estoy materializando esa promesa de funa con orgullo y agrado en estos precisos momentos.
Me pregunto por qué tanta rabia y mala onda contra los Chilenos. Con los turistas de otras nacionalidades, todo bién. Hasta donde yo sé, acá en el "conti" nadie odia ni tiene actitudes racistas hacia los Rapanui. Por el contrario, se les respeta, se les admira y se les trata con cariño de hermano. Estamos conscientes de que la historia se trae lo suyo , pero ya han pasado varias generaciones desde los acontecimientos que supuestamante dan origen al tema, y paralelamente, aunque nunca estén conformes, los diferentes gobiernos siempre han hecho un esfuerzo significativo por la Isla. No llego a comprender entonces qué es lo que les da esa suerte de superioridad sobre nosotros los “conti”cuando no le han ganado a nadie y sin nosotros se les haría bien difícil la vida. Gracias a los Dioses la cosa no está del todo perdida pues aún se encuentran Rapanui – aunque los menos – que son muy buena onda y que no están “ni ahí” con el tema racista.
Finalmente, como decía un comercial de toallitas tissue, amigos de Rapanui: No se queden pegados en el pasado nenes......
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4 comentarios:
Definitivamente a la Isla hay que Quererla no Entenderla. Mi impresión al conocerla fue algo diferente a estas lineas, aunque reconozco que hay mucho de verdad en ellas. Tan sólo la idea de estar en un lugar épico y coexistir con los moais casi en ruinas en medio de la naturaleza es alucinante, se vive un fenómeno muy "NE AGE" ... Sin duda es mi destino favorito, quizá por eso me vi impulsado hacerle algo de justicia... jejejeje
Me encantó el relato, ahora me queda claro dónde definitivamente no debo ir cuando tenga la suerte de ir a Isla de Pascua, me parece bien el punto respecto a los techos, creo que es muy importante cuidar la estética sobre todo en este tipo de paisajes donde uno espera ver sólo naturaleza.
Gracias Eugenio por tus constructivos comentarios,los que son no sólo entretenidos aportes sino también muy educativos y dan una clara imagen del lugar y entusiasman a visitarlo.
Por favor sigue contándonos tus experiencias viajeras.
Eugenio, Admito que he conocido poco de mi pais y mas de el extranjero, y siempre esta en mis suenos ir a nuestra Isla de Pascua, lamento mucho que siga exisitiendo racismo en este mundo, racismo de todo tipo, al fin y al cabos somos todos hermanos, hijos de Dios, solo puedo decir que no quiero dejar de ir a conocer esa maravillosa Isla y entiendo que ya voy un poco mas preparada a no desilucionarme ni dejar de que deje de brillar para mi despues de conocerla, ya que sus Moais y naturaleza propia deben de empapar a cada visitante. Me queda claro donde no ir.
Algun dia prometo ir.
quizas a los rapanuis se les pegó la amargura de los "conti"...
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